¡Mamá, estoy cambiando!

- Mamaaá, mira me estoy convirtiendo en un monstruo peludo!
- No, hijo, se llama "preadolescencia".



Y así, con estas pintas y con unas pantunflas peludas, vi mi futuro más próximo delante de mí en mitad del Primark. Alentador, ¿verdad? para que luego reivindiquemos que #hayvidadespuésdelosseis, pues sí que la hay y muy intensa!

La preadolescencia ya está llamando a nuestra puerta y confieso que tengo miedo, muuucho miedo.
Atrás quedaron los terribles dos con sus rabietas que ahora parecen un juego de niños.

Hemos comenzado la etapa de los "mosqueos máximos" cuando le llevan la contraria, seguido de un período de tiempo (indeterminado) de "ya no te hablo".

Señores, esto no ha hecho nada más que comenzar y solo estamos a las puertas de estrenar los ocho años. 

Quién sabe si cuando tenga dieciséis, habré sobrevivido a mi particular apocalipsis mombie, mientras tanto habrá que tomárselo con humor, si total, no nos queda otra!